Probando Microsoft SQL Server en Linux

    Hace años, nunca hubiera pensado escribir un título como ese, pero las cosas cambian y Microsoft ahora está prestando atención a otros ambientes que no son los suyos. Esto nos ha dado la oportunidad de probar algunas de sus herramientas sin tener que vernos obligados a instalar Windows, lo cual se agradece mucho.

    Voy a instalar SQL Server en Linux (específicamente en Linux Mint). Aquí voy a detallar el proceso de instsalación a modo de tutorial y también voy a ejecutar algunas consultas sencillas para demostrar el uso de SQL Server.

    Durante el proceso de instalación, necesitaremos permisos de administrador, así que nos cambiaremos a nuestra cuenta root:

    Creamos un directorio destinado para herramientas y notas sobre SQL Server y nos cambiamos a él (este paso es totalmente opcional):

    Bajamos e instalamos las llaves de los repositorios de Microsoft:

    Añadimos el repositorio de Microsoft:

    Actualizamos nuestra lista de repositorios:

    Finalmente, instalamos SQL Server:

    Ejecutamos la herramienta de configuración:

    Verificamos que el servicio de SQL Server está ejecutándose correctamente:

    Ahora instalaremos las herramientas para la línea de comandos:

    Nos conectamos a nuestra instancia local:

    Creamos una base de datos de prueba y mostramos las bases de datos existentes:

    En nuestra nueva base de datos, creamos una tabla de prueba e insertamos un registro:

    Hacemos una consulta de prueba:

   Como se puede ver, SQL Server fue inesperadamente sencillo de instalar, configurar y utilizar, sobre todo teniendo en mente que utilizamos un sistema operativo que no es del propio Microsoft. En esta práctica aprendimos a crear tablas y hacer consultas con las herramientas de SQL Server, las cuales son muy parecidas a otras herramientas de otros RDBMS, como MySQL.

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Alan Verdugo / 2017/08/18 / Uncategorized / 0 Comments

Advertencia de fraudes con RetroPie

    Después del rotundo y controvertido éxito del mini NES de Nintendo, parece ser que surgió un mercado para pequeñas consolas retro. Esto realmente no es nada nuevo, los entusiastas de los juegos antiguos han usado emuladores por mucho años. A mi parecer, lo que logró el mini NES fue lograr captar la atención dos grupos:

  1. Gente que sabe de la existencia de los emuladores, pero quiere apoyar a Nintendo o sentir que está jugando sus juegos antiguos de una manera legal. Esto no tiene nada de malo, de hecho, creo que es bastante admirable.
  2. Gente que no tiene idea de que otras opciones existen desde hace años y que tienen muchas mejores características (por ejemplo, poder usar controles inalámbricos, sólo por mencionar una).

    Hasta este momento creí que estos dos grupos de alguna manera lograban cierto equilibrio. Ambas opciones tienen ventajas y desventajas. El segundo grupo tiene una ética dudosa, y el primero se está perdiendo de muchas ventajas tecnológicas de los últimos años.

    Sin embargo, parece ser que ha llegado un momento en que estos dos grupos se están empezando a unir, y creo que es de la peor manera posible. Han surgido personas que están tratando de vender la opción #2 como si fuera la opción #1. Y lo peor es que hay gente que está cayendo en la trampa.

    Más específicamente, estoy hablando de personas que han empezado a vender Raspberries con RetroPie a precios exorbitantes. Ya he escrito antes sobre las Raspberries, pero básicamente son mini-computadoras (aproximadamente del tamaño de una tarjeta de crédito). Por su tamaño y precio tan reducidos, las Raspberries se han vuelto muy famosas con gente que hace proyectos caseros que involucran tecnología.

 

    El precio al que estas personas están vendiendo su “consola” es de $3,000 por una Raspberry Pi, dos controles USB, una carcasa, un cargador y una tarjeta Micro SD de tamaño desconocido. Yo usé una de mis Raspberries para jugar juegos retro, es decir, me hice una de estas “consolas” que esta gente está vendiendo y me salió mucho más barato que $3,000 pesos.

    Vamos a hacer un desglose de lo que yo invertí en esto: Una Raspberry Pi 3 (la más nueva y poderosa a la fecha) cuesta sólo $35dll. El kit que yo usé trae muchas cosas extra y se vende en Amazon por $75 dólares ($1530 pesos mexicanos aproximadamente, con el dolar a los $20.36 actuales). Digamos que son $500 extra por envío, sólo por ser conservadores. Eso lleva al total a unos $2,000, es decir, sólo dos tercios de lo que esta gente está pidiendo. Los emuladores y el software son obviamente gratis así que no entran en la ecuación.

    En pocas palabras, hacer una de estas “consolas” que venden a $3,000 me costó únicamente $2,000, y podría llegar a costar sólo $35 dlls ($712 pesos mexicanos) si es que ya se cuenta con un cargador USB, una tarjeta micro SD y un cable HDMI, cosas que mucha gente ya tiene. La única parte esencial de el proyecto es la misma Raspberry Pi. Cosas como la carcasa, aunque si son útiles, no llegan a ser imprescindibles.

    El dilema aquí es, ¿qué tanto cobrar un precio tan alto es aceptable? Por una lado, los vendedores podrían argumentar que están vendiendo un producto ya listo para jugar y que el esfuerzo de instalar todo el software vale ese precio tan alto. Este es el peor argumento que podrían tener, pues por experiencia propia, sé que todo el proceso lleva, a lo mucho, unos 20 minutos. Hay muchos tutoriales en internet que muestran paso a paso cómo hacer todo esto.

    También podrían argumentar que las personas comunes no quieren, o no pueden, configurar una Raspberry Pi para usarla de esta manera. A pesar de que este es un argumento igual de ridículo, creo que es el único que podría tener algo de sentido. Por ejemplo, a pesar de que yo puedo cocinar, regularmente prefiero ahorrarme el problema, ir a un restaurante y que alguien más lo haga por mi. Sin embargo ¿que pasa cuando se me oculta el hecho de que esto es algo que yo mismo podría hacer?

    La razón de mi indignación es que estas personas no están siendo honestas. En ningún punto los vendedores dicen claramente lo que realmente están vendiendo: Una Raspberry Pi con accesorios y software pre-instalado. No, el producto se anuncia como una “Consola Retro”, y esto, muy sutilmente, esconde el fraude que se está cometiendo: La gente podría ir a comprar una Raspberry Pi y hacer esto ellos mismos muy fácilmente, pero están siendo engañados al no escuchar claramente lo que están comprando. Desgraciadamente mucha gente no conoce las Raspberries o RetroPie, y por lo tanto tiende a caer en el fraude sin sospecharlo.

    En pocas palabras, hay personas que se están aprovechando de la falta de conocimiento de otras personas, y sólo hay una palabra para eso: Fraude. La frase “gato por liebre” es perfecta para comunicar lo que está pasando aquí.

    El comentario que puse advirtiendo a la gente de la situación fue rápidamente eliminado y se me negó el acceso a seguir escribiendo nuevos comentarios. Esto demuestra que los vendedores reconocen que están haciendo algo incorrecto, y tratan de esconderlo. Que tristeza que este tipo de situaciones sean tan comunes en nuestro país. Aprovecharnos unos de los otros es lo último que necesitamos en la situación económica tan incierta que estamos viviendo estos días.

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Alan Verdugo / 2017/02/04 / Uncategorized / 0 Comments

Libros leídos en el 2016

    Este 2016 fue un año bastante caótico en muchos sentidos, lo cual resultó en que no cumplí con mi meta de leer cuando menos un libro por cada mes del año. Hace mucho que no pasaba esto y me siento decepcionado de mi mismo, sin embargo considero que la gran mayoría de los libros que leí fueron buenos y que cada uno me enseñó algo diferente, así que de cualquier manera me siento satisfecho.

01 – “The information: A history, a theory, a flood.”, de James Gleick.

    James Gleick se propuso la dificultosa tarea de compilar toda la historia de la información en un libro, y, a pesar de ser un tema tan amorfo y extenso, creo que lo logró muy bien. Empieza hablando sobre cómo los africanos usaban tambores para transmitir mensajes, y de la revolucionaria idea de que lo único que es escencial en la transmisión del mensaje es el mensaje mismo. Habla de la inusual vida de Charles Babbage y de como su brillante máquina diferencial era considerada un juguete inútil. Se habla sobre la revolucionaria invención del telégrafo, y de cómo cambió la forma de pensar de la gente, y con ello, inició la verdadera globalización. Por ejemplo, cuenta la historia de como cierta señora llevó un plato de sopa a la oficina de telégrafo, esperando poder enviarlo a su hijo en otra ciudad. Incluso gente culta y educada se confundía en las oficinas de telégrafo cuando se les decía que su mensaje ya había sido enviado, mientras que el mensaje aún seguía escrito en la hoja en la que lo escribieron. Es decir, la gente tuvo que divorciar el concepto de “mensaje” de el concepto de “medio”, y esto probó ser inesperadamente difícil. La humanidad en general no estaba preparada para comprender un cambio tan radical, y se hablaba por primera vez de que, para comunicarse, “ahora, el tiempo y el espacio son insignificantes”. La idea de conectar a America con Europa a través de un cable submarino se consideraba absurda e inconveniente, después de todo, “¿qué podrían lograr sólo un montón de cables?”. El concepto de clima y toda la meteorología sufrió cambios impresionantes. El clima dejó de ser un fenómeno local y por fin se comprendió que había fenómenos que abarcaban grandes distancias, y que todo el sistema climatológico del mundo estaba, de alguna manera, conectado. También se habla de que los usuarios del telégrafo empezaron a usar formas primitivas de encripción y compresión de datos, con el propósito de ocultar mensajes a los operadores de telégrafo o ahorrarse dinero al enviar menos caracteres.

    Este libro fue una lectura sumamente interesante, recomendable a cualquiera, pero que debería ser lectura obligada para cualquiera que estudie o trabaje con cualquier tipo de información, es decir, la mayoría de las personas de hoy en día. De habérseme enseñado la historia de la información de esta manera en la escuela, la habría disfrutado muchísimo más.

02 – “The forever war”, de Joe Haldeman.

    William Mandella es un físico que ha sido obligadamente reclutado para formar parte de una élite de genios atletas entrenados para pelear contra los Taurans, una civilización extraterrestre de la cual no se sabe casi nada. Para pelear contra ellos, usan armaduras futuristas con toda clase de armas, camuflajes digitales y visores inteligentes. La historia fluye constantemente y siempre hay situaciones interesantes o emocionantes. Menciono esto porque desgraciadamente muchos libros de ciencia ficción tratan de tomarse demasiado en serio a si mismos y terminan siendo aburridos o dejan de lado los aspectos de ciencia ficción en favor de intrigas políticas o militares. Una particularidad de The Forever War, es que uno de los temas centrales son las problemáticas de la relatividad del tiempo en una guerra interestelar. Por ejemplo, al viajar a velocidades cercanas (y más tarde mayores) a la de la luz, hay momentos en los que el tiempo para los soldados pasa más “rápido” y permite adelantarse a los Taurans en cuanto a investigación y desarrollo bélico, y por lo tanto, les permite destruir totalmente a sus oponentes en las batallas subsiguientes. Sin embargo, a veces pasa lo contrario y los humanos se ven indefensos frente a tecnología demasiado avanzada. Los eventos en la Tierra también pasan más rápido con respecto a los soldados peleando en el espacio, y muchos de ellos regresan sólo para ver a sus familiares muertos, ver que sus ahorros ya no valen nada gracias a una devaluación acelerada, o por el contrario, que sus ahorros han aumentado exponencialmente. Gracias a que son muchas las personas en esta situación, se pierde totalmente el tiempo “común” y todo pasa subjetivamente respecto al protagonista. Estamos hablando del máximo jetlag, donde no son horas las que se pierden o ganan en un viaje, sino décadas o incluso siglos. El shock cultural que acompaña a ese jetlag es igualmente violento y devastador. Interstellar y otras historias han explorado este tema brevemente, pero esta es la primera vez que veo a un autor yendo a fondo con él y explorarlo no sólo al nivel de una persona, sino de toda la raza humana. La gente es forzada a acostumbrarse instantáneamente a “nuevas” modas, costumbres, tecnologías y leyes. De hecho, en la segunda mitad del libro se discute un aspecto social muy importante sobre el cual el gobierno tomó control, y de si hacerlo es ético, permisible, o incluso deseable y ventajoso. No comentaré nada más en favor de no arruinar algunas sorpresas, y para tratar de incitar la curiosidad y el interés de leer este excelente libro. The Forever War ganó los premios Nebula, Hugo y Locus, y generalmente puede verse en las listas de los mejores libros de ciencia ficción. No puedo evitar pensar que así fue como debió escribirse Starship Troopers.

03 – “Cordero”, de Christopher Moore.

There is no such thing as a conservative hero.

    Este es el “evangelio perdido” que nunca se escribió. Cuenta la historia de Jesús de Nazareth durante su infancia y adolescencia, narrada por su mejor amigo. Este libro me sorprendió de buenas y malas maneras. Por un lado, esperaba que se centrara mucho más en la comedia, pero por otro lado, en ciertos momentos pasa de ser totalmente irreverente a ser bastante profundo y provocador. Admito que cometí el grave error de leer este libro en una traducción española, lo cual disminuye casi por completo toda la gracia que tiene. Tengo la sospecha de que, de haberlo leído en su idioma original, lo habría disfrutado mucho más. No sólo eso, la traducción es mala incluso para los estándares españoles y eso se nota incluso cuando no he leído este libro en inglés. Sin embargo, recomiendo leerlo cuando menos como ejercicio mental, para pensar en cómo pudo haber sido la adolescencia de Jesús, de la cual sospechosamente nada se menciona en las versiones “oficiales” de la Biblia.

    Gracias a este libro, descubrí que, de hecho, si hay evangelios apócrifos que hablan sobre la niñez y adoslescencia de Jesús, sin embargo, el autor decidió no basarse en ellos dado a que el libro resultaría aún más polémico (por ejemplo, el evangelio de Tomás habla de como el niño Jesús mataba niños que lo hacían enojar, y de cómo cegaba a los padres cuando se quejaban de ello). Por este tipo de razones, el autor empieza y termina el libro con advertencias, diciendo que no escribió Cordero para tratar de quebrantar la fe de nadie, ni para burlarse de ella. Debido a esto, el autor no toma riesgo alguno. Esto es un poco descepcionante, pero también entendible conociendo lo fanáticas, y peligrosas, que pueden ser las mentes cerradas. Sin embargo, Cordero incita a hacernos muchas preguntas muy interesantes: ¿Por qué no hay más historias sobre la juventud de Jesús? ¿Acaso existen, pero fueron ignoradas y ocultadas deliberadamente?, ¿Cómo se escribiría un evangelio en nuestros días?, ¿De escribirse hoy en día, sería más tolerante y menos estricto?, ¿sería más claro y con menos parábolas confusas y fáciles de malinterpretar?, ¿Cuál sería la posición de Jesús sobre temas polémicos actuales, como el aborto, la homosexualidad, o la igualdad de géneros?, ¿A qué se debió el cambio tan radical entre las enseñanzas del viejo y nuevo testamento? Es interesante pensar en todo esto, aunque seguramente nunca tendremos respuestas.

04 – “The hacker crackdown – Law and disorder on the electronic frontier.”, de Bruce Sterling.

    Este libro esta disponible libremente en Project Gutenberg, servidores del MIT, la universidad de Adelaide, y muchos otros sitios, pues Bruce Sterling lo liberó oficialmente (y muy atinadamente) en 1994. The hacker crackdown cuenta la historia de los hackers de finales de los 80s y principios de los 90s, así como los eventos de la infame operación Sundevil, la cual no era más que una redada conjunta de hackers en los Estados Unidos. Empieza contando sobre los orígenes de la red telefónica, y cómo los circuitos reemplazaron a cientos de miles de operadoras telefónicas, que a la vez reemplazaron a varones adolescentes pues resultó obvio que a los hombres les gusta mucho jugar bromas y hacer maldades con las redes de comunicación. La aburridísima y preocupante segunda parte del libro se centra más en las distintas autoridades que dificilmente, y sin mucho éxito, trataban de ponerle un alto a los crímenes cibernéticos.

05 – “The princess bride, S. Morgenstern’s classic tale of true love and high adventure”, de William Goldman.

    Después de tener este libro en mi lista por varios años, por fin me di un tiempo para leerlo. The princess bride fue, supuestamente, originalmente escrito por un tal S. Morgenstern. La versión de Goldman es una versión abreviada y con anotaciones. Desafortunadamente la version de Morgenstern es imposible de conseguir, pues nunca ha existido realmente.

    Admito que el título del libro me hizo temer que fuera una novela cursi y fantasiosa estilo Disney, y tal vez fue por eso que postergué tanto leerlo. Afortunadamente estos miedos estaban infundados y resultó ser un libro excelente. En partes, se siente como si Douglas Adams hubiera escrito un libro de fantasía. Desgraciadamente, siento que este será otro de esos libros que le recomiendo a todos mis conocidos y nadie termina leyendo.

06 – “CompTIA Linux+ complete study guide, 3rd edition”, de Roderick W. Smith.

    Otra aburrida guía para exámenes de certificación, específicamente para los exámenes LX0-103 y LX0-104, que son necesarios para obtener la certificación CompTIA Linux+, la cual, a su vez, es equivalente a LPIC-1. La lectura de este libro no garantiza obtener un buen resultado en los exámenes de certificación, de hecho, se recomienda tener cuando menos un año de experiencia previa antes de intentarlo, sin embargo, como material de estudio, el libro es bastante bueno. Después de cada capítulo se ofrecen preguntas de prueba para diagnosticar el avance obtenido, y esto es muy útil, dado el elevado precio de los exámenes. Anteriormente escribí sobre el proceso de certificación y el papel que tomó este libro en conseguirla.

07 – “The man in the high castle”, de Philip K. Dick.

    Después de los insoportables meses que pasé leyendo el libro anterior, por fin pude leer un libro por el simple placer de leer, y realmente fue placentero leerlo. Elegí The man in the high castle por su interesante premisa y por ser uno de los más famosos libros del poco conocido sub-género de la historia alternativa. Este sub-género, si su nombre no lo explicó ya, trata de experimentar un poco con la historia real y bifurcarla de manera que ciertos eventos históricos transcurran de una manera diferente. En este caso, se habla de qué hubiera pasado si el Eje hubiera ganado la Segunda Guerra Mundial. La mayoría del territorio mundial es dividido entre Alemania, Japón e Italia, con algunos territorios menores lastimosamente aferrándose a algo parecido a la independencia. Los Estados Unidos son una pequeña fracción de lo que eran antes, tanto en territorio como en espíritu y ahora se les considera una cultura casi extinta, pero por demás interesante, algo parecido a como los colonizadores ingleses casi destituyeron totalmente a los nativos americanos. También, por ejemplo, se mencionan a coleccionistas de objetos del ya moribundo estilo de vida de la cultura Americana (como pistolas de cowboys) lo cuál me hace pensar en cómo ahora las espadas samurais son vistas como objetos de colección.

    En ciertas partes los personajes hablan de un libro ficticio que habla de qué hubiera pasado si los Aliados hubieran ganado la guerra y empiezan a hacer conjeturas de cómo se hubiera logrado esto. Esta parte es una de las más intersantes de todo el libro, pues ciertos eventos concuerdan con nuestra realidad y otros no.

    El libro no es inmune a ser considerado polémico, pues aunque si destaca los horrores inegables y obvios del nazismo, también muestra efectos secundarios positivos del control Alemán. Por ejemplo, una vez que básicamente conquistaron la parte que les interesaba del mundo, la tecnología de los alemanes es enfocada en una nueva frontera: el sistema solar. Tengo que concordar en que la organización y la alta ética laboral alemana es algo digno de envidiar, y que ciertos paises (que no mencionaré para evitar sonar malinchista) se verían muy beneficiados en adoptar ciertas de esas características. Creo que ese es el gran logro de The man in the high castle: ser capaz de ilustrar los horrores que sufriríamos en ese mundo alterno pero a la vez mantener una visión hasta cierto punto neutral y sobria.

08 – “Lord of Light”, de Roger Zelazny.

Now I just want to sleep the sleep of ages, to know again the Great Rest, the perpetual bliss, to hear the songs the stars sing on the shores of the great sea.

Names are not important. To speak is to name names, but to speak is not important.

Your insolence will be repaid both now and in a life yet to come.

You will serve me in this matter. You will serve me willingly or unwillingly, but you will serve me.

Catch your breath quickly now, while you may. Breath is the least appreciated gift of the gods. None sings hymns to it, praising the good air, breathed by king and beggar, master and dog alike. But, oh to be without it! Appreciate each breath, Rild, as though it were your last-for that one, too, is near at hand!

We would give them knowledge of the sciences and the arts, which we possess, and in so doing we would destroy their simple faith and remove all basis for their hoping that things will be better-for the best way to destroy faith or hope is to let it be realized.

I am sure we will both regret it if I have to kill you.

A man is a thing of many divisions, not a pure, clear flame such as you once were. His intellect often wars with his emotions, his will with his desires… his ideals are at odds with his environment, and if he follows them, he knows keenly the loss of that which was old-but if he does not follow them, he feels the pain of having forsaken a new and noble dream. Whatever he does represent both a gain and a loss, and arrival and a departure. Always he mourns that which is gone and fears some part of that which is new. Reason opposes tradition. Emotions opposes the restrictions his fellow men lay upon him. Always, from the friction of these things, there arises the thing you called the curse of man and mocked-guilt!

Let there be no bugles within our ranks, Siddhartha. For this is not battle, but slaughter.

    Este libro fue la sorpresa que me llevé este año. Conocía a Roger Zelazny por haber leído su excelente historia For a breath I tarry, pero no esperaba que fuera capaz de escribir de esta manera. Lord of Light es la historia de Buddha, que intenta revelarse contra dioses como Yama, Vishnu, Kali, Ganesha y tantos otros para lograr el Aceleracionismo, es decir, que dejen de entorpecer la evolución humana. Al principio creí que este libro sería algo parecido a Siddhartha de Herman Hesse, y en cierta medida lo es, pero también hay tintes de otros géneros que disfruto mucho, como la ciencia ficción y la estrategia militar. Y vaya que hay peleas interesantes entre los dioses. Alianzas son hechas y deshechas de un momento a otro y las peleas entre dioses son absolutamente debastadoras e impresionantes. Todo esto mientras todos debaten con una seguridad, tranquilidad e iluminación zen absolutas.

09 – “The selfish gene”, de Richard Dawkings.

    Dawkings es conocido por muchos por ser una especie de “ateo profesional” y debatir con fundamentalistas acerca de lo equivocados que están. Sin embargo, Dawkings también es un zoologo muy inteligente y este libro es la prueba. Básicamente, habla de cómo nuestros genes son “egoistas” y sólo nos usan para reproducirse, lo que nos reduce de cierta manera a ser vehículos biológicos manipulados por ellos. Explora muchísimos comportamientos interesantes que corroboran esta teoría. También explora las explicaciones evolutivas de comportamientos que, de primera instancia, parecen paradójicos para una estrategia evolutiva estable, por ejemplo, comerse a las crías, el suicidio, arriesgar la vida por salvar a alguien más o simplemente reusarse a reproducirse. Todo esto está escrito de una manera muy asequible para cualquiera que tenga un poco de interés en ver los patrones de las formas de vida y cómo contribuyen a la supervivencia de cada especie, y, por lo tanto, de sus genes.

    Este libro es famoso por ser el origen del concepto de “meme”, que Dawkings define como un una entidad “viva” por contar con muchas (¿o todas?) de las características de los organismos que tradicionalmente le atañemos a los seres vivos: nacer, crecer, reproducirse y morir, así como evolucionar a través de las generaciones, competir por recursos necesarios para su sobrevivencia y heredar características a sus descendientes. Mucho antes de que la palabra meme fuera asociada con imágenes graciosas (y no tan graciosas) en internet, este libro explicó el transfondo científico de estos fenómenos, así como de otros como la moda, las historias, las costumbres, tradiciones, y muchas otras más que demuestran que la evolución es una fuerza imprescindible, inevitable y constante en muchos otros campos, incluso fuera de la biología. Todo esto resultó en la aparición de un nuevo campo de estudio: la memética.

    Una de las partes más interesantes de The selfish gene es donde se discute el experimento de Robert Axelrod, en el cual se pusieron a competir a varios programas que utilizaban estrategias para competir en el Dilema del Prisionero de manera iterativa. Después de ver los inesperados resultados, se discute si estas estrategias se pueden considerar estrategias evolutivamente estables y bajo qué situaciones. Obviamente aquí intervienen varios temas relevantes, como la teoría de juego, la filosofía, la política, la antropología y la psicología.

    En general este es un libro sumamente interesante, que debería ser leído por cualquiera que tenga un mínimo interés en la genética y en los comportamientos de los seres vivos, o cuando menos para que los usuarios de internet sepamos como se pronuncia correctamente la palabra “meme” y cuál es su verdadero significado.

10 – “Have space suit-will travel”, de Robert A. Heinlein.

Money problems can always be solved by a man not frightened by them.

There is no such thing as luck; there is only adequate or inadequate preparation to cope with a statistical universe.

Some people insist that “mediocre” is better than “best.” They delight in clipping wings because they themselves can’t fly.

    Después de leer Starship Troopers y The moon is a harsh mistress el año pasado, leer un libro de Heinlein que está más enfocado a la simple aventura que a la intriga militar y política fue muy refrescante. Este es un libro mucho más ligero y digerible que los dos mencionados antes, lo cuál es entendible pues el protagonista es un adolescente y todo el libro se siente diseñado para ser disfrutado por varones irresponsables con sueños de viajar por el espacio, como yo alguna vez lo fui. Heinlein se proyecta en el padre del protagonista y usa esto para dar consejos a las nuevas generaciones y para quejarse, con mucha razón, del inutil sistema educativo actual (de finales de los 50s, pero da lo mismo porque el actual es igual o incluso peor). Este libro sobrevive al paso del tiempo gracias al pésimo sistema educativo. Nunca sabremos si Heinlein vislumbró esto o si sólo es una triste coincidencia. Yo sospecho que es un poco de ambas.

    Una vez que la ciencia ficción hace su aparición, el libro se vuelve muy parecido a The Martian. El protagonista necesita usar su conocimiento en ciencias para sobrevivir en el espacio. No voy a sugerir que Andy Weir se basó en Have space suit-will travel, porque me parece natural que cualquier persona que se vea en problemas fuera de la Tierra sobrevivirá únicamente si tiene el conocimiento necesario y sabe cómo utilizarlo. Hasta ahora, la Tierra es el único punto insignificantemente seguro del universo, y la ciencia es la única herramienta que tenemos para sobrevivir fuera de ella. Los eventos del Apollo 13 son la mejor prueba de esto.

    En general, este libro es una muy buena space opera. Hay mejores libros de Heinlein, pero este me parece perfecto para lectores jóvenes que apenas van iniciando en la ciencia ficción. Si hubiera leído este libro cuando era más jóven, habría sido mi favorito por muchos años.

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Alan Verdugo / 2016/12/20 / Review / 2 Comments

Viaje a Nueva York 2: The return of the pizza.

    Como mencioné en el post anterior, desde antes de llegar a México ya tenía otro boleto a mi nombre con destino a Nueva York. Esto fue idea y maquinación de Briana, que pagó todo el viaje, incluyendo la comida, la estadía y el transporte, así que todo el crédito es para ella. De hecho, creo que yo únicamente pagué alrededor de $8 dólares: $6 por una tarjeta del subway y $1.40 por una dona de chocolate.

    Con la memoria aún reciente del viaje a Japón y gracias a que este era mi segundo viaje a Nueva York, pude formarme una opinión más sobria y objetiva de la ciudad. Ya que en el post anterior de esta ciudad hablé sobre Times Square, Central Park y otros lugares, sólo voy a escribir sobre los lugares que visité hasta esta ocasión.

American Museum of Natural History.

    Este es sin duda el museo más impresionante que he visto, incluso más que el MET (el cual está muy cerca, de hecho). El American Museum of Natural History parece tener una copia de todas y cada una de las cosas que existen en el mundo, desde insectos hasta meteoritos, pasando por fósiles reales de dinosaurios, esculturas, joyas, ropa, herramientas y muchísimos otros objetos históricos. Precisamente es por eso que es tan grande y es imposible ver todo el museo en un sólo día. Creo que los únicos capaces de realmente tener una experiencia completa en este museo son los mismos habitantes de Nueva York. Afortunadamente, la entrada al museo (al igual que en el MET) sólo sugiere una tarifa, así que cada visitante puede elegir cuánto pagar por su entrada. De esta manera el museo sigue contando con fondos sin necesidad de que nadie se pierda de entrar por falta de dinero.

Broadway.

    Debido a que dudo mucho que vaya por una tercera vez a Nueva York, decidí comprar boletos para obras en Broadway. A pesar de que fueron algo caros, creo que fue una muy buena decisión, pues el teatro de Broadway es uno de los espectáculos que más me han gustado y es muy superior al teatro que se hace en otros lugares, por más bueno que sea. Simplemente, este es el único lugar en donde se pueden apreciar tantas obras de esta calidad.

    Decidimos ir a dos obras: The lion king y The book of mormon. El rey león fue impresionante, sobre todo por ser mi primera experiencia en Broadway. No por nada esta obra se sigue llenando en cada función, a pesar de haberse estrenado en 1997. Me pareció muy interesante ver cómo los productores se las ingeniaron para simular selvas y todo tipo de animales de una manera convincente sin necesidad de recurrir a animales reales (aunque si hubieran hecho cantar a animales estaría muchísimo más sorprendido).

    The book of mormon fue escrita por los creadores de South Park. Es una burla parecida al famoso episodio donde hablan de los mormones. Esta fue mi obra favorita y lo atribuyo a que he leído bastante sobre las creencias de los mormones. Naturalmente y como pasa en South Park, hay muchas irreverencias, grocerías y blasfemias (aunque no tantas como yo esperaba), pero si uno se esfuerza en encontrarle un sentido más profundo a la comedia, seguramente lo va a encontrar. En el caso de The book of mormon, identifiqué temas como las ventajas que damos por hechas, las esperanzas (y cómo se ignoran los problemas con tal de mantenerlas) y el anhelo de vivir donde el pasto es un poco más verde, así como el papel de las religiones en aprovecharse de esas esperanzas y como muchas de ellas fueron creadas en base a mentiras y confusiones. Obviamente a la mayoría de los mormones esta obra les parece insultante, pero creo que si se dieran la oportunidad de verla con la mente abierta, la disfrutarían mucho.

    Hay muchas cosas que me gustan de Nueva York, y muchas otras que no. Para empezar, es una ciudad de primer mundo, y esto es bueno y malo a la vez, pues con el dinero, el trabajo, la cultura y la abundancia vienen la contaminación, el ruido, la sobrepoblación y la competencia extrema. No todo es el glamour que las películas nos han prometido.

    Al llegar a JFK, conocimos a una señora hondureña, que llevaba viviendo más de 30 años en Nueva York. Ella nos platicó de su vida, de sus opiniones en la política y nos dio consejos de cómo movernos en el subway, el cual, según su opinión, es lo mejor del mundo. Nosotros, habiendo regresado de Japón unas semanas antes, encontramos esto muy curioso, pues el subway de Nueva York, a pesar de ser una infraestructura que cualquier ciudad mexicana desearía tener, está muy por debajo de lo que vimos en Tokyo. Esto me hizo apreciar los viajes que he hecho últimamente, pues a pesar de que Nueva York tiene muchísimas ventajas, siempre es posible ser aún mejor, y estos viajes me han dado una perspectiva más amplia, que me permiten apreciar las cosas buenas que tenemos, pero también reconocer lo que se podría mejorar, y no sentirme satisfecho con el estado actual de las cosas. Esto es el verdadero beneficio de viajar y conocer culturas diferentes. No quiero que esto suene a que estoy menospreciando a nada ni a nadie, pero no pude evitar recordar a los ciudadanos de Corea del Norte, muchos de los cuales creen que su pais es el mejor del mundo, hasta que logran escapar. El punto aquí es que no podemos culpar a esta señora (y mucho menos a los norcoreanos) por pensar de esta manera, cuando su situación actual es lo único que conocen. Creo que por esto uno debería sentir cierta obligación por ver la vida desde otros puntos de vista, ya sea viajando o conversando con personas de orígenes y situaciones diferentes a los nuestros.

    Uno de mis momentos favoritos del viaje fue ir a comer pizza en uno de los lugares donde venden cada rebanada por $1 dolar, no sólo por que fue la pizza más deliciosa que he probado (a pesar de que sólo era de queso), sino por la situación tan cosmopolita que representó. La pizza (de origen italiano, como todos saben) fue preparada y servida por gente de la india, y nosotros, dos mexicanos, la estábamos comiendo junto a un par de franceses. Esto me pareció algo muy memorable y muy característico de Nueva York, pues pocas son las ciudades en que estas mezclas de culturas pueden darse, y a la vez me da esperanza de que la globalización nos haga tener muchos momentos parecidos, donde la gente está unida sin prejuicios ni conflictos. El hecho de estar a sólo tres cuadras de las oficinas de la ONU sólo hacía más evidente esto, y demuestra que es posible vivir en armonía bajo un fin común (en este caso, comer pizza).

    En conclusión, me gustó mucho este viaje. A pesar de que ya conocía varios lugares que visitamos, también pudimos ir a otros más, y me sentí más tranquilo y relajado pues esta vez no viajé por cuestiones de trabajo. Como dije anteriormente, dudo que vaya una tercera vez, pero aún así recomendaría a cualquiera visitar Nueva York al menos en una ocasión.

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Alan Verdugo / 2016/12/10 / Uncategorized / 0 Comments

Viaje a Japón. Parte 3: Osaka y Kyoto.

Aquí están los preparativos de viaje. Aquí, la travesía por Tokyo y Yokohama.

min-dscn1135OSAKA.

Shin-imamiya.

    La estación que estaba más cerca de nuestro departamento de Osaka fue Shin-imamiya. Esta estación es bastante transitada pues es una estación de conexión del Osaka Loop con otras líneas. Vimos mucha gente usando esta estación, pero muy pocas personas saliendo de ella, y entendimos la razón muy rápidamente. El área cercana a Shin-imamiya está muy descuidada, incluso a llegando a estar bastante sucia. Al principio fue extraño ver esto, pues al estar hospedados por una semana en Shibuya nos acostumbramos a ver calles impecables. Shin-imamiya parecía deprimente en comparación, y nos dió una muy mala primera impresión de Osaka. Por una parte, era irrealista pensar que no existen áreas como estas en Japón, pero también debo decir que Shin-imamiya lucía como muchos lugares que he visto en ciudades mexicanas, o incluso mejor. En cierta medida fue bueno que nos hayamos hospedado aquí, pues me permitió aprender que no todo en Japón es perfecto y que lugares como estos existen en todas las ciudades del mundo.

Osaka-eki

    La estación de trenes de Osaka también es una de las principales estaciones de Japón, y como la principal estación de Osaka, es muy amplia y lujosa. En esta estación en específico, además de hoteles, restaurantes, tiendas y plazas departamentales, también está un Poké-center. Uno de los famosos Pikachus que bailan en Yokohama estuvo ahí, haciendo tonterías y en general siendo gracioso.

Dotombori.min-dscn1748

    Dotombori es un famoso sector comercial en Osaka. Me recordó bastante a Shinjuku y a Asakusa.

Castillo de Osaka.

    Uno de los lugares más bonitos de Osaka, por obvias razones, tiene una arquitectura muy parecida al palacio imperial en Tokyo. Dentro del castillo hay un pequeño museo que habla sobre las batallas que ha habido en Osaka.

KYOTO.

Gion.

    El legendario distrito de Geishas está rodeado de comercios y templos. No vimos ninguna Geisha, pero eso era de esperarse. Las geishas han alcanzado un estatus casi mítico en los últimos años, y ver alguna es un algo muy inusual. Gion también está rodeado de pequeños templos que muy pocos turistas se molestan en visitar, lo cual es un desperdicio para ellos y una ventaja para nosotros, pues precisamente esa soledad y tranquilidad que se siente en los templos es lo que los hace aún más agradables.

Kinkaku-ji.

    Uno de los pocos lugares que no están cerca de alguna estación de trenes. Las paredes de Kinkaku-ji están cubiertas por láminas de oro. El interior también está cubierto de oro, pero no es accesible a los turistas por razones obvias. Tanto Kinkaku-ji como en el palacio de Osaka y Senso-ji estuvieron llenos de turistas, principalmente Chinos y Europeos, pero también me llamó la atención notar que la mayoría de los templos y lugares históricos de Japón tienen una afluencia constante de estudiantes. Es fácil de entender, pocos países tienen una cantidad tan grande de sitios históricos tan importantes y tan accesibles. Es normal que los viajes escolares se hagan a este tipo de lugares, y la verdad en muchos momentos envidié a estos niños, sobre todo cuando recordaba mis viajes escolares a la fábrica de cajas.

    Para llegar a Kinkaku-ji, tuvimos que usar un camión urbano. Este fue el segundo autobús que tomamos en Japón, y yo esperaba una experiencia tan, digamos, florida como los autobuses urbanos de México, eternamente patrocinados por Warner Brothers, la virgen de Guadalupe y La Poderosa. En Japón, los autobuses son tan puntuales, limpios y seguros como los trenes. En cada parada hay horarios para la referencia de los pasajeros. Estos horarios son observados y cumplidos religiosamente por los conductores. Para usar el autobús, también requerimos un mapa de las rutas, que era tan completo (y complejo) como el mapa de trenes.

min-dscn1234Fushimi Inari-Taisha

    Fushimi Inari es probablemente el templo shintoista más famoso de Kyoto. Es famoso por contar con inumerables puertas anaranjadas rodeando el sendero que lleva hasta la cima de la montaña. Como casi todos los lugares turísticos de Japón, sólo la entrada está llena de turistas, y muy pocos de ellos se molestan en subir la montaña. Fue por esto que dentro de las puertas iniciales era casi imposible caminar, pero en la cima nos encontramos totalmente sólos.

Arashiyama.

    Como muchos lugares famosos de Japón, el bosque de bamboo de Arashiyama está perpetuamente lleno de turistas. Lo mejor es recorrerlo caminando, y aunque hay varias tiendas donde rentan bicicletas, la cantidad de turistas hace que sea imposible usarlas.

Kyoto-eki.

    Una de las más famosas estaciones de trenes de Japón. Justo como las estaciones de Tokyo y Osaka, esta estación es enorme y contiene muchas tiendas, restaurantes, centros comerciales, e incluso hoteles enteros.

Saliendo de Japón.min-dscn1333

    Preocupados por perder nuestro vuelo de regreso, regresamos muy temprano de Osaka. Desde Shin-Osaka tomamos el Shinkansen hasta la estación de Tokyo y de ahí tomamos el Narita Express, que nos llevó directamente a nuestra terminal.

    El aeropuerto de Narita es el más bonito y práctico en el que he estado y, gracias a que llegamos muy temprano, pudimos explorarlo cómodamente.

Conclusiones.

    Si uno va a Japón esperando que en cada esquina haya tiendas de videojuegos o anime, será sumamente decepcionante. Duante las dos semanas, sólo vi a tres personas jugando videojuegos en el tren, y sólo vi a una persona leyendo manga. Tal parecería que la cultura otaku fuese exportada en su totalidad y estuviera más arraigada fuera de Japón. Sin embargo, hay cosas mucho mejores que los videojuegos y el anime. Los templos y castillos me dieron algunas de las vistas más hermosas que he tenido. Tanto así, que he llegado a preocuparme, pues no quiero sentirme decepcionado de otros lugares a los que viaje en el futuro.

    Me permitió darme cuenta de lo dependiente que México es de los Estados Unidos. No sólo en cuestiones económicas y geográficas, sino en temas tan sencillos como la música, la comida, la arquitectura, la moda y la actitud que tenemos frente al trabajo y a la vida en general. Esto es de esperarse, pues culturas tan cercanas tienden a tener aspectos parecidos, pero no es hasta que uno va a un país totalmente diferente que llega a notar la gravedad de esto.
min-dscn1622     Lo peor del viaje fue el jetlag, tanto el de llegada como el de regreso. Despertar a las 3am sin poder volver a dormir y después estar totalmente exhausto a medio día no es una sensación agradable, pero es inevitable, es pasajera, y es un precio pequeño que estoy totalmente dispuesto a pagar de nuevo.

    Una parte de mi esperaba sentirse decepcionado de Japón. Esperaba ir y ver que no hay tanta diferencia entre Japón y México, tratando de sentir que estamos haciendo las cosas relativamente bien. Sin embargo, ocurrió todo lo contrario. Llevaba expectativas muy altas de Japón y todas fueron sobrepasadas, por mucho. Cuando regresé a México, me sentí deprimido por varios días al darme cuenta que nosotros podríamos tener todas las ventajas que tienen en Japón, pero nuestra característica indiferencia, hostilidad hacia nuestra propia sociedad y nuestra falta de ímpetu han logrado que seamos un país del tercer mundo que nunca ha sabido aprovechar las ventajas y recursos que cualquier país del primer mundo querría tener. Llegué a la conclusión de que lo único que diferencia a Japón y a México es la actitud de sus pobladores y encuentro todo esto sumamente triste y decepcionante.

    Realmente me gustó todo lo que vi en Japón y no podría elegir una cosa en particular. Me gustó estar inmerso al 100% en un idioma del cual entiendo sólo lo más básico, y a la vez esto me exigió recordar y practicar lo que estudié hace años. Fue muy divertido ver las expresiones de terror absoluto de los japoneses cuando ven que eres un gaijin y tratas de comunicarte con ellos en inglés. Fue casi tan divertido como las expresiones que yo hice cuando no entendía lo que me trataban de decir en japonés. Esto fue salir de mi zona de confort de una manera retadora y divertida a la vez. A pesar de no poder comunicarse bien, los japoneses siempre se esfuerzan en ofrecer un servicio excelente, y la verdad es que siempre lo logran. También fue muy divertido perderse en las calles y entrar a lugares desconocidos, explorar la ciudad a cualquier hora sientiendo la tranquilidad de que uno no va a terminar asaltado o muerto por entrar en lugares que no debía. Pocos paises pueden ofrecer esto y es una de las cosas que más valoré cuando estuve en Japón.

    Creo que el aprendizaje más valioso que traje del viaje fue ver lo profesionales y empáticos que pueden ser los japoneses. Admiré muchísimo esto, pues todos los días confirmo quemin-dscn1667 algo que nos falta en México es profesionalismo. Los japoneses tienen una mentalidad casi obsesiva con su trabajo, y, aunque sé que esto les trae ciertos problemas, también sé que podríamos aprender mucho de esto. Sé que muchas personas consideran la personalidad de los japoneses como tímida, fría o demasiado seria, pero creo que lo que pasa es que no les gusta importunar a los demás. Por ejemplo, los japoneses tienen fiestas y festivales, y si alguno de ellos quiere embriagarse y cantar hasta el día siguiente, va a hacerlo en un cuarto privado para no molestar a los vecinos en la madrugada (de hecho, es por esto que los karaokes son tan populares allá).

    En definitiva, me llevé una excelente opinión de Japón. Sería capaz de mudarme definitivamente a este país si las condiciones son las adecuadas, y, cuando menos, me gustaría repetir un viaje turístico en algún momento. Pensé que este sería mi último viaje del año, pero sin saberlo, ya me habían programado otro viaje a Nueva York…

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Alan Verdugo / 2016/11/23 / Uncategorized / 1 Comment

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