Massively modifying images with ImageMagick

    Web editors often have the need to edit a large number of images. For example, the large image size of professional cameras tends to be overkill for most sites. I wanted a quick and easy way to resize large images and that was how I found ImageMagick.

    ImageMagick is a suite of tools and according to the man page, we can “use it to convert between image formats as  well  as  resize  an image, blur, crop, despeckle, dither, draw on, flip, join, re-sample, and much more”. First, let’s install imagemagick:

    Then, we can use the convert command to do the actual edition. Check the man page to see the astounding number of options this command has. For example, if I want to resize all the JPG images in the current directory to a width of 1280 pixels and save the resulting images as the same name but with “min-” before the name I would execute the following command:

    And here lies the advantage of ImageMagick: it can be used in a script to edit images extremely quickly. ImageMagick can also be used on Mac OS X and Windows. For more information about the convert command, refer to http://www.imagemagick.org/script/convert.php

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Alan Verdugo / 2016/12/12 / Uncategorized / 0 Comments

Viaje a Nueva York 2: The return of the pizza.

    Como mencioné en el post anterior, desde antes de llegar a México ya tenía otro boleto a mi nombre con destino a Nueva York. Esto fue idea y maquinación de Briana, que pagó todo el viaje, incluyendo la comida, la estadía y el transporte, así que todo el crédito es para ella. De hecho, creo que yo únicamente pagué alrededor de $8 dólares: $6 por una tarjeta del subway y $1.40 por una dona de chocolate.

    Con la memoria aún reciente del viaje a Japón y gracias a que este era mi segundo viaje a Nueva York, pude formarme una opinión más sobria y objetiva de la ciudad. Ya que en el post anterior de esta ciudad hablé sobre Times Square, Central Park y otros lugares, sólo voy a escribir sobre los lugares que visité hasta esta ocasión.

American Museum of Natural History.

    Este es sin duda el museo más impresionante que he visto, incluso más que el MET (el cual está muy cerca, de hecho). El American Museum of Natural History parece tener una copia de todas y cada una de las cosas que existen en el mundo, desde insectos hasta meteoritos, pasando por fósiles reales de dinosaurios, esculturas, joyas, ropa, herramientas y muchísimos otros objetos históricos. Precisamente es por eso que es tan grande y es imposible ver todo el museo en un sólo día. Creo que los únicos capaces de realmente tener una experiencia completa en este museo son los mismos habitantes de Nueva York. Afortunadamente, la entrada al museo (al igual que en el MET) sólo sugiere una tarifa, así que cada visitante puede elegir cuánto pagar por su entrada. De esta manera el museo sigue contando con fondos sin necesidad de que nadie se pierda de entrar por falta de dinero.

Broadway.

    Debido a que dudo mucho que vaya por una tercera vez a Nueva York, decidí comprar boletos para obras en Broadway. A pesar de que fueron algo caros, creo que fue una muy buena decisión, pues el teatro de Broadway es uno de los espectáculos que más me han gustado y es muy superior al teatro que se hace en otros lugares, por más bueno que sea. Simplemente, este es el único lugar en donde se pueden apreciar tantas obras de esta calidad.

    Decidimos ir a dos obras: The lion king y The book of mormon. El rey león fue impresionante, sobre todo por ser mi primera experiencia en Broadway. No por nada esta obra se sigue llenando en cada función, a pesar de haberse estrenado en 1997. Me pareció muy interesante ver cómo los productores se las ingeniaron para simular selvas y todo tipo de animales de una manera convincente sin necesidad de recurrir a animales reales (aunque si hubieran hecho cantar a animales estaría muchísimo más sorprendido).

    The book of mormon fue escrita por los creadores de South Park. Es una burla parecida al famoso episodio donde hablan de los mormones. Esta fue mi obra favorita y lo atribuyo a que he leído bastante sobre las creencias de los mormones. Naturalmente y como pasa en South Park, hay muchas irreverencias, grocerías y blasfemias (aunque no tantas como yo esperaba), pero si uno se esfuerza en encontrarle un sentido más profundo a la comedia, seguramente lo va a encontrar. En el caso de The book of mormon, identifiqué temas como las ventajas que damos por hechas, las esperanzas (y cómo se ignoran los problemas con tal de mantenerlas) y el anhelo de vivir donde el pasto es un poco más verde, así como el papel de las religiones en aprovecharse de esas esperanzas y como muchas de ellas fueron creadas en base a mentiras y confusiones. Obviamente a la mayoría de los mormones esta obra les parece insultante, pero creo que si se dieran la oportunidad de verla con la mente abierta, la disfrutarían mucho.

    Hay muchas cosas que me gustan de Nueva York, y muchas otras que no. Para empezar, es una ciudad de primer mundo, y esto es bueno y malo a la vez, pues con el dinero, el trabajo, la cultura y la abundancia vienen la contaminación, el ruido, la sobrepoblación y la competencia extrema. No todo es el glamour que las películas nos han prometido.

    Al llegar a JFK, conocimos a una señora hondureña, que llevaba viviendo más de 30 años en Nueva York. Ella nos platicó de su vida, de sus opiniones en la política y nos dio consejos de cómo movernos en el subway, el cual, según su opinión, es lo mejor del mundo. Nosotros, habiendo regresado de Japón unas semanas antes, encontramos esto muy curioso, pues el subway de Nueva York, a pesar de ser una infraestructura que cualquier ciudad mexicana desearía tener, está muy por debajo de lo que vimos en Tokyo. Esto me hizo apreciar los viajes que he hecho últimamente, pues a pesar de que Nueva York tiene muchísimas ventajas, siempre es posible ser aún mejor, y estos viajes me han dado una perspectiva más amplia, que me permiten apreciar las cosas buenas que tenemos, pero también reconocer lo que se podría mejorar, y no sentirme satisfecho con el estado actual de las cosas. Esto es el verdadero beneficio de viajar y conocer culturas diferentes. No quiero que esto suene a que estoy menospreciando a nada ni a nadie, pero no pude evitar recordar a los ciudadanos de Corea del Norte, muchos de los cuales creen que su pais es el mejor del mundo, hasta que logran escapar. El punto aquí es que no podemos culpar a esta señora (y mucho menos a los norcoreanos) por pensar de esta manera, cuando su situación actual es lo único que conocen. Creo que por esto uno debería sentir cierta obligación por ver la vida desde otros puntos de vista, ya sea viajando o conversando con personas de orígenes y situaciones diferentes a los nuestros.

    Uno de mis momentos favoritos del viaje fue ir a comer pizza en uno de los lugares donde venden cada rebanada por $1 dolar, no sólo por que fue la pizza más deliciosa que he probado (a pesar de que sólo era de queso), sino por la situación tan cosmopolita que representó. La pizza (de origen italiano, como todos saben) fue preparada y servida por gente de la india, y nosotros, dos mexicanos, la estábamos comiendo junto a un par de franceses. Esto me pareció algo muy memorable y muy característico de Nueva York, pues pocas son las ciudades en que estas mezclas de culturas pueden darse, y a la vez me da esperanza de que la globalización nos haga tener muchos momentos parecidos, donde la gente está unida sin prejuicios ni conflictos. El hecho de estar a sólo tres cuadras de las oficinas de la ONU sólo hacía más evidente esto, y demuestra que es posible vivir en armonía bajo un fin común (en este caso, comer pizza).

    En conclusión, me gustó mucho este viaje. A pesar de que ya conocía varios lugares que visitamos, también pudimos ir a otros más, y me sentí más tranquilo y relajado pues esta vez no viajé por cuestiones de trabajo. Como dije anteriormente, dudo que vaya una tercera vez, pero aún así recomendaría a cualquiera visitar Nueva York al menos en una ocasión.

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Alan Verdugo / 2016/12/10 / Uncategorized / 0 Comments

Broken WordPress after Ubuntu 16.04 upgrade

    After some delays, I finally upgraded the server’s OS to the LTS Ubuntu 16.04. At first I thought that everything went fine, but then I tried to access the blog and it did not work, it only showed a blank page. A very bad omen. Then, when I tried to login into WordPress, this horrible message appeared:

    The message was actually much longer, I am just posting the beginning. If you have suffered with PHP in the past (like me), you will notice that this uninterpreted PHP code. That was my first clue, something was wrong with PHP. I created the infamous test.php page to test if PHP is actually working correctly with Apache. For those of you who haven’t done this, it basically is a “hello world” approach to see if PHP is working correctly. We paste the following code into a file named test.php or pleasework.php or something like that.

    Then we move that file to the Apache public directory (/var/www/html, is the default in Ubuntu) and grant it appropriate permissions. Then we go to yourdomain.com/test.php and, if PHP is working, we should see a page with PHP’s logo and all sorts of information like System, Server API and many more. In my case, I only got another blank page. This meant that something was very wrong with PHP.

    So I went into the server via SSH and executed php -v. Turns out I didn’t even have the php command. How was that possible? Well, turns out PHP5 is no longer the default in Ubuntu 16.04, instead, PHP7 is the default. At some point during the upgrade, PHP was completely uninstalled. So, let’s install it again:

Then install libapache2-mod-php7.0:

Then install php7.0-mbstring:

Then install php7.0-mysql:

Finally, reload Apache’s configuration:

    Once all that was done, I reloaded the test.php page and it gave me all the information I mentioned before. I also logged in successfully into WordPress. Now I am wondering if I should change the OS to something else than Ubuntu, and if I should change the WordPress theme. There are other problems that need to be solved, but for now WordPress is working as it should and I am happy.

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Alan Verdugo / 2016/12/04 / Uncategorized / 1 Comment

Viaje a Japón. Parte 3: Osaka y Kyoto.

Aquí están los preparativos de viaje. Aquí, la travesía por Tokyo y Yokohama.

min-dscn1135OSAKA.

Shin-imamiya.

    La estación que estaba más cerca de nuestro departamento de Osaka fue Shin-imamiya. Esta estación es bastante transitada pues es una estación de conexión del Osaka Loop con otras líneas. Vimos mucha gente usando esta estación, pero muy pocas personas saliendo de ella, y entendimos la razón muy rápidamente. El área cercana a Shin-imamiya está muy descuidada, incluso a llegando a estar bastante sucia. Al principio fue extraño ver esto, pues al estar hospedados por una semana en Shibuya nos acostumbramos a ver calles impecables. Shin-imamiya parecía deprimente en comparación, y nos dió una muy mala primera impresión de Osaka. Por una parte, era irrealista pensar que no existen áreas como estas en Japón, pero también debo decir que Shin-imamiya lucía como muchos lugares que he visto en ciudades mexicanas, o incluso mejor. En cierta medida fue bueno que nos hayamos hospedado aquí, pues me permitió aprender que no todo en Japón es perfecto y que lugares como estos existen en todas las ciudades del mundo.

Osaka-eki

    La estación de trenes de Osaka también es una de las principales estaciones de Japón, y como la principal estación de Osaka, es muy amplia y lujosa. En esta estación en específico, además de hoteles, restaurantes, tiendas y plazas departamentales, también está un Poké-center. Uno de los famosos Pikachus que bailan en Yokohama estuvo ahí, haciendo tonterías y en general siendo gracioso.

Dotombori.min-dscn1748

    Dotombori es un famoso sector comercial en Osaka. Me recordó bastante a Shinjuku y a Asakusa.

Castillo de Osaka.

    Uno de los lugares más bonitos de Osaka, por obvias razones, tiene una arquitectura muy parecida al palacio imperial en Tokyo. Dentro del castillo hay un pequeño museo que habla sobre las batallas que ha habido en Osaka.

KYOTO.

Gion.

    El legendario distrito de Geishas está rodeado de comercios y templos. No vimos ninguna Geisha, pero eso era de esperarse. Las geishas han alcanzado un estatus casi mítico en los últimos años, y ver alguna es un algo muy inusual. Gion también está rodeado de pequeños templos que muy pocos turistas se molestan en visitar, lo cual es un desperdicio para ellos y una ventaja para nosotros, pues precisamente esa soledad y tranquilidad que se siente en los templos es lo que los hace aún más agradables.

Kinkaku-ji.

    Uno de los pocos lugares que no están cerca de alguna estación de trenes. Las paredes de Kinkaku-ji están cubiertas por láminas de oro. El interior también está cubierto de oro, pero no es accesible a los turistas por razones obvias. Tanto Kinkaku-ji como en el palacio de Osaka y Senso-ji estuvieron llenos de turistas, principalmente Chinos y Europeos, pero también me llamó la atención notar que la mayoría de los templos y lugares históricos de Japón tienen una afluencia constante de estudiantes. Es fácil de entender, pocos países tienen una cantidad tan grande de sitios históricos tan importantes y tan accesibles. Es normal que los viajes escolares se hagan a este tipo de lugares, y la verdad en muchos momentos envidié a estos niños, sobre todo cuando recordaba mis viajes escolares a la fábrica de cajas.

    Para llegar a Kinkaku-ji, tuvimos que usar un camión urbano. Este fue el segundo autobús que tomamos en Japón, y yo esperaba una experiencia tan, digamos, florida como los autobuses urbanos de México, eternamente patrocinados por Warner Brothers, la virgen de Guadalupe y La Poderosa. En Japón, los autobuses son tan puntuales, limpios y seguros como los trenes. En cada parada hay horarios para la referencia de los pasajeros. Estos horarios son observados y cumplidos religiosamente por los conductores. Para usar el autobús, también requerimos un mapa de las rutas, que era tan completo (y complejo) como el mapa de trenes.

min-dscn1234Fushimi Inari-Taisha

    Fushimi Inari es probablemente el templo shintoista más famoso de Kyoto. Es famoso por contar con inumerables puertas anaranjadas rodeando el sendero que lleva hasta la cima de la montaña. Como casi todos los lugares turísticos de Japón, sólo la entrada está llena de turistas, y muy pocos de ellos se molestan en subir la montaña. Fue por esto que dentro de las puertas iniciales era casi imposible caminar, pero en la cima nos encontramos totalmente sólos.

Arashiyama.

    Como muchos lugares famosos de Japón, el bosque de bamboo de Arashiyama está perpetuamente lleno de turistas. Lo mejor es recorrerlo caminando, y aunque hay varias tiendas donde rentan bicicletas, la cantidad de turistas hace que sea imposible usarlas.

Kyoto-eki.

    Una de las más famosas estaciones de trenes de Japón. Justo como las estaciones de Tokyo y Osaka, esta estación es enorme y contiene muchas tiendas, restaurantes, centros comerciales, e incluso hoteles enteros.

Saliendo de Japón.min-dscn1333

    Preocupados por perder nuestro vuelo de regreso, regresamos muy temprano de Osaka. Desde Shin-Osaka tomamos el Shinkansen hasta la estación de Tokyo y de ahí tomamos el Narita Express, que nos llevó directamente a nuestra terminal.

    El aeropuerto de Narita es el más bonito y práctico en el que he estado y, gracias a que llegamos muy temprano, pudimos explorarlo cómodamente.

Conclusiones.

    Si uno va a Japón esperando que en cada esquina haya tiendas de videojuegos o anime, será sumamente decepcionante. Duante las dos semanas, sólo vi a tres personas jugando videojuegos en el tren, y sólo vi a una persona leyendo manga. Tal parecería que la cultura otaku fuese exportada en su totalidad y estuviera más arraigada fuera de Japón. Sin embargo, hay cosas mucho mejores que los videojuegos y el anime. Los templos y castillos me dieron algunas de las vistas más hermosas que he tenido. Tanto así, que he llegado a preocuparme, pues no quiero sentirme decepcionado de otros lugares a los que viaje en el futuro.

    Me permitió darme cuenta de lo dependiente que México es de los Estados Unidos. No sólo en cuestiones económicas y geográficas, sino en temas tan sencillos como la música, la comida, la arquitectura, la moda y la actitud que tenemos frente al trabajo y a la vida en general. Esto es de esperarse, pues culturas tan cercanas tienden a tener aspectos parecidos, pero no es hasta que uno va a un país totalmente diferente que llega a notar la gravedad de esto.
min-dscn1622     Lo peor del viaje fue el jetlag, tanto el de llegada como el de regreso. Despertar a las 3am sin poder volver a dormir y después estar totalmente exhausto a medio día no es una sensación agradable, pero es inevitable, es pasajera, y es un precio pequeño que estoy totalmente dispuesto a pagar de nuevo.

    Una parte de mi esperaba sentirse decepcionado de Japón. Esperaba ir y ver que no hay tanta diferencia entre Japón y México, tratando de sentir que estamos haciendo las cosas relativamente bien. Sin embargo, ocurrió todo lo contrario. Llevaba expectativas muy altas de Japón y todas fueron sobrepasadas, por mucho. Cuando regresé a México, me sentí deprimido por varios días al darme cuenta que nosotros podríamos tener todas las ventajas que tienen en Japón, pero nuestra característica indiferencia, hostilidad hacia nuestra propia sociedad y nuestra falta de ímpetu han logrado que seamos un país del tercer mundo que nunca ha sabido aprovechar las ventajas y recursos que cualquier país del primer mundo querría tener. Llegué a la conclusión de que lo único que diferencia a Japón y a México es la actitud de sus pobladores y encuentro todo esto sumamente triste y decepcionante.

    Realmente me gustó todo lo que vi en Japón y no podría elegir una cosa en particular. Me gustó estar inmerso al 100% en un idioma del cual entiendo sólo lo más básico, y a la vez esto me exigió recordar y practicar lo que estudié hace años. Fue muy divertido ver las expresiones de terror absoluto de los japoneses cuando ven que eres un gaijin y tratas de comunicarte con ellos en inglés. Fue casi tan divertido como las expresiones que yo hice cuando no entendía lo que me trataban de decir en japonés. Esto fue salir de mi zona de confort de una manera retadora y divertida a la vez. A pesar de no poder comunicarse bien, los japoneses siempre se esfuerzan en ofrecer un servicio excelente, y la verdad es que siempre lo logran. También fue muy divertido perderse en las calles y entrar a lugares desconocidos, explorar la ciudad a cualquier hora sientiendo la tranquilidad de que uno no va a terminar asaltado o muerto por entrar en lugares que no debía. Pocos paises pueden ofrecer esto y es una de las cosas que más valoré cuando estuve en Japón.

    Creo que el aprendizaje más valioso que traje del viaje fue ver lo profesionales y empáticos que pueden ser los japoneses. Admiré muchísimo esto, pues todos los días confirmo quemin-dscn1667 algo que nos falta en México es profesionalismo. Los japoneses tienen una mentalidad casi obsesiva con su trabajo, y, aunque sé que esto les trae ciertos problemas, también sé que podríamos aprender mucho de esto. Sé que muchas personas consideran la personalidad de los japoneses como tímida, fría o demasiado seria, pero creo que lo que pasa es que no les gusta importunar a los demás. Por ejemplo, los japoneses tienen fiestas y festivales, y si alguno de ellos quiere embriagarse y cantar hasta el día siguiente, va a hacerlo en un cuarto privado para no molestar a los vecinos en la madrugada (de hecho, es por esto que los karaokes son tan populares allá).

    En definitiva, me llevé una excelente opinión de Japón. Sería capaz de mudarme definitivamente a este país si las condiciones son las adecuadas, y, cuando menos, me gustaría repetir un viaje turístico en algún momento. Pensé que este sería mi último viaje del año, pero sin saberlo, ya me habían programado otro viaje a Nueva York…

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Alan Verdugo / 2016/11/23 / Uncategorized / 1 Comment

Viaje a Japón. Parte 2: Tokyo y Yokohama.

Aquí están detallados los preparativos para el viaje. Aquí la travesía por Osaka y Kyoto.

    Una vez que nos instalamos en Tokyo y dormimos por unas horas, era momento de salir a conocer. Al principio fue un poco intimidante, y sólo salimos cerca del departamento a un café en donde tenían su menú en inglés, pero poco a poco fuimos explorando la zona.

min-dscn0796Shibuya.

    Aquí fue donde se encontraba nuestro departamento. Shibuya es considerada una zona famosa de Tokyo, donde se pueden encontrar muchas tiendas departamentales. Pocos lugares del mundo pueden presumir que incluso uno de sus cruces peatonales es una atracción turística que se puede ver en vivo por Internet.

    A unos metros del cruce peatonal (y de la estación de Shibuya) se encuentra la estatua de Hachiko, el Shiba-Inu que adquirió fama mundial gracias a la lealtad por su humano. A pesar de que Hachiko murió hace más de 80 años, su estatua aún está rodeada de gente a todas horas, incluso es necesario hacer fila para tomar fotos. Últimamente ha llegado un gato (¿o gatos?) a refugiarse bajo Hachiko, lo cual hace que aún más gente vaya y tome fotos. A pesar de la fama tan grande que tiene Hachiko, es casi imposible encontrar productos basados en su imagen. Tal parece que los japoneses respetan demasiado a este perrito, tanto que no quieren usar su imagen para fines comerciales. En general, Shibuya fue una de las partes más agradables que vi en Tokyo. Tiene el equilibrio perfecto entre un distrito comercial y una zona residencial, y a mi gusto sería el lugar perfecto para vivir en Tokyo.

Meiji Jingu.min-dscn0329

    Un bosque dentro de Tokyo. Este fue la primera de las muchas locaciones tradicionales que visitamos, y realmente se siente como un lugar místico en donde aparecen mapaches mágicos con hojas en la cabeza. Meiji Jingu tiene un terreno muy extenso en una excelente área de Tokyo. Esta fue otra de las buenas impresiones que me llevé de los japoneses, pues a pesar de que Meiji Jingu tiene un terreno tan extenso y atractivo, han decidido conservarlo íntegro como un lugar sagrado y libre de influencias negativas como la contaminación o el comercio. Aquí tuvimos la oportunidad de presenciar una boda tradicional japonesa.

Omotesando.

    Saliendo de Meiji Jingu comimos un takoyaki y caminamos por Omotesando. A mi gusto y experiencia, Omotesando es una de las áreas más elegantes de Tokyo, e incluso me parece que es más elegante que la Fifth Avenue de Manhattan.

El palacio imperial de Tokyo.

min-dscn0490    La residencia oficial del Emperador de Japón. Jamás había visto una casa tan amplia e impresionante. Los japoneses tienen un gusto excelente en casi todas las cosas y tenían un gusto aún mejor antes. El palacio tiene una extensión impresionante a pesar de que ciertas partes no están accesibles a los turistas. Este fue, fácilmente, uno de mis lugares favoritos en Tokyo. El palacio imperial es uno de los muchísimos lugares de Japón en donde se pueden tomar fotografías a casi cualquier dirección y prácticamente se tiene garantizada una escena digna de una postal.

Shinjuku.

    Shinjuku es un sector comercial con una apariencia sumamente cyberpunk. Pudimos ver a Godzilla escondido detrás de unos edificios. Aquí recibimos la inesperada ayuda de una viejecita que se acercó a nosotros y nos preguntó, en perfecto inglés, si necesitábamos algún tipo de ayuda.

Akihabara.

    Todo fan de los videojuegos o el anime ha escuchado de Akihabara. Irónicamente, encontré pocos lugares que vendieran videojuegos o anime. La mayoría de los juegos son “UFO catchers”, es decir, juegos de gruas fraudulentos en donde se supone que ganas muñecos de peluche y otras cosas, pero donde en realidad nadie gana nada (Excepto Avena, que al parecer tomó un curso intensivo de esto). También traté de buscar los lugares donde se reúne la “Fighting games scene” y no encontré nada. Tampoco vi a muchas japonesitas haciendo cosplay, como esperaba. Las pocas que vi estaban vestidas de lolitas y repartían volantes. Sospecho que la razón de todo esto fue el horario en el que fuimos. Seguramente en fines de semana o en la noche el ambiente es muy diferente.

Asakusa y Senso-ji.min-dscn0651

    En el barrio de Asakusa está ubicado Senso-ji, un templo budista dedicado a Kannon y uno de los más visitados en Tokyo. Aquí comí un delicioso Taiyaki, que básicamente es un hotcake con forma de pescado, relleno de crema. También comimos Yakitori, que son brochetas de pollo. El restaurante de Yakitori fue toda una experiencia, ya que a pesar de estar muy cerca de Senso-ji, estaba bastante oculto de los turistas, y mientras ellos están buscando su McDonald’s y restaurantes de sushi con menús en inglés, nosotros nos dimos cuenta de que es necesario adentrarse en lo desconocido y salir de las áreas comunes para encontrar verdadera comida japonesa. Creo que entre menos turistas uno vea en un restaurante, es un mejor indicativo de la calidad y de la autenticidad de la comida.

Odaiba.min-dscn0827

    Odaiba es una isla artificial originalmente planeada para propósitos de defensa, pero ahora es un distrito comercial y turístico. Ahí nos encontramos de nuevo con Avena y Soraya, que llevan varios años viviendo en Japón y nos sirvieron de consejeros y guías de turistas.

    En Odaiba está una de las atracciones más interesantes de Japón: Un Gundam escala 1:1. Este robot gigante es lo que el gobierno japonés usa para defenderse de los monstruos que los atacan regularmente. Afortunadamente, Octubre no es temporada de monstruos y pudimos ver al Gundam estacionado en su lugar habitual.

    Odaiba tiene una de la plazas comerciales más bonitas que he visto: Venus Fort. También tiene un complejo de Toyota en donde vimos autos concept muy avanzados, como uno impulsado por hidrógeno, que también tiene la capacidad de compartir su energía con otros vehículos y con casas.

    Después de comer, fuimos a Joypolis, un arcade center de Sega. En Joypolis está el juego de drifting que usa autos de verdad, y yo estaba muy emocionado por jugarlo. Años antes de que “Fast and Furious” arruinara por completo el drifting, surgió la obra que puso al drifting en el mapa y que todos han tratado, ilusamente, de imitar. Por supuesto, estoy hablando de Initial-D Overdrift. Por una parte, tenía mucha curiosidad de manejar sentado en la parte derecha del auto, y meter los cambios con la mano izquierda. Creí que iba a ser muy difícil acostumbrarme a esto y de hecho no pensé que pudiera lograrlo, pero estaba ansioso por intentarlo.

    min-dscn0888Hay tres autos que están disponibles: El AE-86 Sprinter Trueno de Takumi, el Impressa WRX de Bunta y el RX-7 de Keisuke. Sin embargo, no es posible elegir cuál vas a usar, y las empleadas te dirigen al primero que esté disponible. En parte tiene sentido que no se te permita elegir, porque sospecho que todos querrían usar el legendario “hachi-roku”. A mi me tocó conducir el Impressa. Desgraciadamente, el juego ha sido modificado para hacerlo más sencillo. Por una parte, la palanca sólo tiene dos posiciones: Up y Down. Es muy parecido a las “paletas” que usan los autos “estándar” nuevos. Tampoco hay un clutch que necesites presionar para cambiar de velocidad (esto fue lo que más me confundió). Pero supongo que estos cambios son para que niños y gente que no sabe conducir sean capaces de jugar. Además, las gráficas ya se ven un poco viejas. Por todo esto, el juego fue algo decepcionante, tomando en cuenta que es algo caro (600 yenes por unos minutos de juego).

Ginza.

    Ginza es un área de Tokyo llena de edificios que a la vez están llenos de tiendas departamentales muy interesantes. Es conocida como un área muy elegante en donde la renta del metro cuadrado por un negocio ronda los miles de dólares. Se dice que si uno toma el billete de mayor denominación en Japón y se dobla tanto como sea posible, no sería capaz de pagar por esa misma área en el suelo de Ginza.

min-dscn0707Skytree.

   El Tokyo skytree es una torre de 634 metros de altura, se usa como atracción turística y como antena de transmisión para comunicaciones de radio y televisión. Ofrece probablemente la mejor vista la ciudad, y, con un poco de suerte, se alcanza a ver hasta el monte Fuji. Para los extranjeros, el Skytree ofrece un servicio especial en donde las filas son más cortas pero el precio es un poco mayor. Aunque el espacio es bastante reducido (como casi cualquier lugar en Tokyo), dentro del Skytree hay tiendas de regalos, un café y fotógrafos profesionales que ayudan a la gente tomando fotos por una cuota. En algún viaje futuro a Japón me gustaría visitar el Skytreee de noche, pues las luces de Tokyo deben ser impresionantes, sobre todo cuando hay fuegos artificiales en los rios cercanos.

Yokohama.

    Yokohama realmente no es parte de Tokyo, pero está bastante cerca. Aquí, Avena y Soraya nos llevaron a comer ramen y a conocer el área. Aquí vimos un par de samurais en su atuendo tradicional dando una demostración de sus habilidades. Mi niño interior surgió y recordé esos años cuando soñaba con ser un samurai y seguir el camino de la espada, tener duelos al atardecer sobre un campo de hierba alta en donde ambos contrincantes duran minutos sin moverse, estudiando a su adversario. También caminamos un rato por el barrio chino.

Daikanyama.min-dscn0424

    Nuestro último día en Tokyo lo usamos para descansar un poco y planear el viaje a Osaka. Para cenar, decidimos ir en busca de un restaurante mexicano en la elegante área de Daikanyama, pues estaba a unos minutos caminando desde nuestro departamento. El restaurante se llama Hacienda del Cielo, y tiene la particularidad de que está abierto 28 horas diarias. Tal vez suene paradójico ir a un restaurante mexicano en Japón, pero quise hacerlo porque tengo la teoría de que un japonés que pruebe el sushi estilo mexicano se sentirá decepcionado (independientemente si sabe bien o no). Quería vivir esta misma experiencia y ver si los japoneses son capaces de hacer o adaptarse correctamente a la comida mexicana. Traté de pedir unos tacos, pero me dijeron que si los quería de carne, por alguna extraña razón tenían que usar esas horribles tortillas duras creadas por los gringos. Me resigné a pedir unas enchiladas, que resultaron estar inesperadamente buenas. De cierta manera, me sentí decepcionado de que no me sentí decepcionado por la comida. El restaurante tiene una hermosa vista de Daikanyama y se alcanza a ver muy bien la famosa Tokyo Tower. El área de Daikanyama también es muy elegante y agradable, y se ve que es muy cara. Por ejemplo, pasamos por una estética donde se anunciaban cortes de cabello a ¥6,000, que es caro incluso para estándares japoneses.

Los trenes.min-dscn1080

    El sistema de trenes en Japón es suficiente para impresionar a cualquiera, y es una atracción turística por si mismo. La puntualidad y exactitud obsesiva es algo digno de admirar. Tan sólo el sistema de trenes de Tokyo pone en vergüenza al de toda el área metropolitana de Nueva York (ya no se diga al de la Ciudad de México) y recordemos que se puede viajar desde casi cualquier punto de Japón hasta el otro lado del país moviéndose exclusivamente en trenes. Es por esto que los japoneses han desarrollado un gusto y orgullo tan arraigado por sus trenes. La gran mayoría de los japoneses usan los trenes a diario y esto hace que pocos de ellos necesiten comprar un auto. Los trenes son eficientes, rápidos, seguros, limpios y relativamente baratos, además de que han permitido a las zonas metropolitanas de Japón ser ciudades ultramodernas en las que viven millones de personas sin tener problemas de tráfico.

    En Tokyo, los trenes tienen pantallas que muestran el recorrido del tren, con los nombres de las estaciones en japonés e inglés. Cada parada es anunciada en japonés y en inglés. En cada estación hay muchos letreros y señalamientos que permiten encontrar los andenes rápidamente (todo esto también en inglés). En Osaka y Kyoto los trenes son más viejos, no tienen pantallas, las paradas sólo se anuncian en japonés y las estaciones no ofrecen mapas impresos, pero incluso así, es fácil entender las rutas.min-dscn0171
Algo que me llamó la atención del sistema de trenes japonés es que no usan una tarifa base como en la ciudad de México o Nueva York. En Japón, se paga dependiendo de qué tan lejos se va a viajar. Para evitar que alguien pague la tarifa mínima y trate de viajar más lejos, el boleto de entrada también se tiene que usar al momento de salir de la estación. Esto me pareció muy ingenioso y justo, pues debido a la extensión tan grande de la red de trenes, sería inconveniente que un usuario pague lo mismo por ir a la siguiente estación que al otro lado del pais. Tal vez este mecanismo de cobro es el que ha permitido a Japón ofrecer un servicio de tan alta calidad, y creo que, a pesar de las inevitables quejas que surgirían de los mexicanos, algo así se debería implementar aquí.

    Las personas en todos los trenes se comportan de una manera muy respetuosa, callada y tranquila, tanto es así, que muchos usan este tiempo para leer o dormir. Muy diferente al transporte colectivo de México en donde las cumbias y los vendedores hacen imposible concentrarse en un libro o dormir plenamente.

    El orgullo más grande del sistema de trenes japonés es el Shinkansen (A.K.A. el tren bala). La mejor manera en que puedo describir al Shinkansen es como un avión que nunca despega. De hecho, dentro de Japón es mucho más práctico viajar en Shinkansen que en avión.
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    Como mencioné antes, decidimos comprar un JR pass porque concluimos que íbamos a necesitar viajar en el Shinkansen varias veces. Saber si es conveniente comprar un JR pass depende de varios factores. Si se va a viajar a otras ciudades de Japón durante varios días, seguramente es conveniente, pero si el viaje es corto y no se planea salir de una sola ciudad, el JR pass podría ser un gasto excesivo. Por ejemplo, un viaje sencillo en Shinkansen de Tokyo a Shin-Osaka cuesta alrededor de $46 dlls, mientras que el JR pass por 7 días cuesta aproximadamente $279 dlls. Los viajes locales dentro de las líneas de JR (entre ¥150 a ¥400 aproximadamente) son gratis presentando el JR pass. En nuestro caso, fue muy conveniente, pues el viaje duró dos semanas, y teníamos planeado viajar de Tokyo a Osaka y de Osaka estar visitando Kyoto (y tal vez Nara) regularmente. Para esto, el Shinkansen es la opción más rápida y cómoda.

    En nuestro viaje de regreso usamos el Narita Express para viajar desde la estación de Tokyo al aeropuerto de Narita. El Narita Express, como su nombre lo dice, es un tren especial que viaja directamente al aeropuerto de Narita. Obviamente, está pensado en las personas que quieren llegar rápidamente al aeropuerto sin usar los trenes locales. A pesar de que no es tan rápido como el Shinkansen, el Narita Express también es bastante veloz y ofrece muchas ventajas. Por ejemplo, en las pantallas se muestran los horarios de los vuelos próximos a salir de Narita, así como información del clima de las principales ciudades, el tipo de cambio y otra información muy útil.

    Una vez que el Shinkansen nos llevó a Osaka, nuestro objetivo era encontrar el departamento que rentamos. En el siguiente post contaré sobre el viaje en Osaka y Kyoto.

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Alan Verdugo / 2016/11/23 / Uncategorized / 2 Comments